Tyler apartó su mirada para que no le viera... esa era una mala
señal.
-Tyler, responde
me, por favor. ¿Te acostaste con Andrea sí o no?
-Sí - esto lo
dijo mirándome directamente a los ojos. En su mirada noté que en el fondo le
gustaba contarme su hazaña.
Me quedé
congelada, no podía reaccionar, más bien, no sabía cómo reaccionar ante
aquello.No se cómo pude hacerlo, pero conseguí levantarme de la cama y bajé las
escaleras corriendo. Me puse un gorro, no por el frío, sino porque no tenía
tiempo de plancharme el flequillo. Me puse las botas, cogí la primera chaqueta
que vi del perchero y salí a la calle. Grité con todas mis fuerzas.
No podía
creerme que Tyler, mi mejor amigo, al que conocía de toda al vida, usara a
Andrea como un pañuelo, sabiendo que a ella le gustaba. Conocía a Tyler, no le
gustaban las relaciones, jugaba con las chicas hasta que se cansaba de ellas. A
mí no me había importado mucho con quién salía o con quién dejaba de salir,
pero no quería que Andrea sufriera. No podía dejar que eso pasase. Empecé
a callejear buscando algo que ni yo sabía qué era. Necesitaba que me diese el
aire. Menudo domingo me esperaba....
Llegué a una de
las cafeterías que había dos calles más abajo de mi casa y entré sin pensarlo.
Al entrar, di un pequeño portazo del que no fui consciente pero al perecer, las
personas que estaban dentro sí. Pedí perdón y me senté en una silla que había
libre en la barra.
-¡Ahora te
atiendo corazón! - dijo un hombre de unos cuarenta años que se encontraba
dentro de la barra. Supuse que sería el dueño.
Mientras atendía
a las demás personas, una imagen se formó en mi mente: la de Andrea y Tyler
juntos, en su casa, uno al lado del otro, compartiendo cama.
No me gustó nada.
Cuando por fin el hombre se acercó a mí y me preguntó qué quería tomar, miré en
los bolsillos de la chaqueta, y sólo tenía un euro con veinte céntimos. Con las
prisas, no había cogido dinero.
-Lo que pueda
darme por un euro y veinte céntimos.
-Te hago el
precio especial de los domingos por la mañana a horas en punto y entonces... el
café o chocolate con pastas te da de sobra - dijo con una sonrisa - ¿Un mal
día, no?
-Sí, lo cierto
es que sí. Tomaré el café con pastas y muchas gracias.
-Sonríe pequeña,
no dejes que un pequeño contratiempo te amargue el día. Además, si sonríes, te
daré un regalito.
-Sabe como
tratar a las chicas. Su mujer se sentirá afortunada de tener a un hombre por
esposo como usted - dije sonriendo.
-Eso dice.
Estuvo hablando
conmigo mientras tomaba mi segundo desayuno. Me contó que la cafetería era de
su abuelo y que tenía una hija que se había ido a vivir a córdoba, y que tarde
o temprano, tendría que venderla, ya que no tenía más descendientes que se
hicieran cargo de ella. No le gustaba tener que hacerlo, pero era lo único que
podía hacer.
-Si necesitas
trabajo, buscamos camareros guapos y con una buena sonrisa. Tú eres justamente
el perfil que buscamos.
-Muchas gracias
Pedro, pero estoy estudiando. Tal vez, cuando termine, te eche una mano. Bueno,
se hace tarde, debería volver.
-Aquí tienes lo
que te había prometido.
Me dio un papel
en el que ponía: "Vale por un desayuno y buena compañía para cualquier día
del año. Sin fecha de caducidad".
-Muchas gracias
por el vale. ¡Volveré pronto!
-¡Adiós pequeña!
Salí de aquella
cafetería que se había convertido en mi escondite durante unos minutos, y me
dirigí a casa. Intenté ordenar mi cabeza mientras caminaba. Tenía que hablar
con Tyler, y después con Andrea y tenía que preguntarles que si tenían una
relación o no. Durante mi estancia en la cafetería, me había dado cuenta de que
Tyler no podría quedarse eternamente en mi casa y tendría que buscarse un piso
de alquiler, un hotel o compartir piso. Estos últimos días me había
estado planteándome dejar el bachillerato de Artes, cambiarme a otro,
o simplemente dejar el bachillerato. Me gustaba, pero no sabía si podría
aguantarlo dos años. Aunque si dejaba el bachillerato... ¿qué haría? No lo
sabía... Necesitaba tiempo para reflexionar sobre mis estudios.
Cuando doblé la
esquina y vi mi casa, me sentí... diferente, No eran nervios, pero tenía que
afrontar muchas cosas y no sabía si sería capaz de afrontarlas.
Entré sin miedo,
y me encontré a Tyler esperándome en el salón, con cara de preocupado.
-¡Ainé! ¿Dónde
te has metido? ¡Estaba preocupado! - dijo mientras se levantaba y venía hacia
mí para darme un abrazo.
-He ido a la
cafetería de aquí abajo. Necesitaba que me diese el aire.
-No me has
respondido a la pregunta de si estás bien... No quiero que nuestra relación
cambie por lo que ha pasado con Andrea, de verdad.
-Hablando de
Andrea... tengo que preguntarte algo.
-Dime, ¿qué
pasa?
-Lo primero,
¿sois novios o sólo es un rollo?
-Novios - lo
dijo con miedo.
-¿Tú estás con
ella porque la quieres o porque has visto una oportunidad de tener un rollo y
cuando te canses la dejarás? Esto último va sin intención de herir. Creo que
somos bastante "mayorcitos" como para saber que tú nunca has querido
tener una relación estable y.. bueno... ya sabes... - se
me quebraba la voz al recordar lo que pasó hacía unos años atrás.
-Si, te
entiendo, y lo sé. Pero esta vez estoy con Andrea porque me quiere
y...porque...
Esperó a mirarme
directamente a los ojos para terminar la frase.
-...la quiero.
Vale, lo había
dicho, aunque no muy convencido. Eso sí, se enorgullecía de haberlo dicho, como
si fuese un reto que hubiese superado.
-Repito que no
quiero que tú y yo cambiemos nuestra relación. Seguiremos siendo amigos y no
habrá problemas.
-No esperaba
menos. Tyler, cambiando de tema...Tienes que irte de casa.
-Sabía que
llegaría este momento... No te preocupes, buscaré un piso lo más rápido posible
y no volverás a verme más.
-No, no. No es
eso. Simplemente necesito tiempo para reflexionar, tomar algunas decisiones...
-Necesitas
espacio...
-Si, necesito
espacio. Se que suena como si estuviera intentando cortar contigo, pero sabes
que no es así.
-Lo sé, tranquila
- se le notaba en la voz que estaba triste. Eso no me gustaba, pero no había
otra opción.
-He pensado que
si trabajaras, te sería más fácil pagar el piso.
-¿El tiempo que
has estado en esa cafetería lo has usado para planearme la vida'
-No te he
planeado la vida, simplemente quiero....- me cortó en medio de la frase.
-Qué rápido te
enfadas - dijo sonriendo.
-Maldito seas
Tyler.
-¿Y ya has
pensado dónde pueso trabajar?
-Sí tengo el
sitio perfecto, además, el dueño es amigo mío.
Ya había
solucionado lo de Tyler, ya sólo me quedaban dos cosas por tachar de la lista:
1. Llamar a Andrea.
2. Tomar una decisión
que podría cambiarme la vida.
-----------------------------------------------------------------------------
¡HOLA!
SE ACERCA LA ÉPOCA DE EXÁMENES PERO
INTENTARÉ QUE ESO NO ME AFECTE MUCHO A LA HORA DE ESCRIBIR.
ME ENCANTARÍA SABER VUESTRA OPINIÓN YA SEA
BUENA O MALA. SE ACEPTAN SUGERENCIAS DE TODO TIPO.
¡MUCHAS GRACIAS POR LEERME!
Ainé
xx
@annie_aine




No hay comentarios:
Publicar un comentario