Joel y yo sonreíamos. Me gustaba su compañía. No dejamos de
hablar en toda la tarde. Adam me contó cómo él y Andy se conocieron por Myspace
y luego se unieron Ryan y Joel. También me enseñaron algunas fotos de cuando
eran más pequeños. Adam había tenido la época de llevar el pelo casco. La
verdad es que le quedaba mejor el pelo como lo llevaba ahora, corto y de punta.
Nos dimos los twitters y los números de teléfono para seguir en contacto los
unos con los otros. También me dieron el de Ryan, ya que él, Andy e Irene seguían
dando vueltas a su bola. Nos dimos cuenta de que ya era la hora de devolver las
barcas, así que avisamos al otro grupo y nos dirigimos a la caseta.
Al salir de las barcas, ya nos habíamos secado casi por
completo, debido al sol que hacía esa tarde. Nos sentamos un rato en el césped.
Ryan e Irene iban un poco por libre. Ahí había gato encerrado, pero ya me lo
había imaginado. Yo me senté con Adam, y
me estuvo contando anécdotas del grupo. Joel y Andy desaparecieron unos
minutos, pero volvieron con algunos sándwiches por si teníamos hambre, y
algunos refrescos.
-¿Y si les echamos pan a las palomas?
-Seguro que les gusta más mi pan que el tuyo. Siempre gusto yo más
que tú.
-No te creas tanto, vaya a ser que se te suba a la cabeza. Venga,
vamos.
Nos alejamos un poco del grupo, y en cuanto empezamos a echar
pan, todas las palomas que había por el parque, vinieron volando. Aquello se
llenó de palomas en muy poco tiempo, y acabamos tirándonos en el suelo, entre
ellas. Me sentía bien, me sentía en paz. Quería que el tiempo se congelase y
permaneciésemos así durante mucho, mucho tiempo.
-Chicos, siento estropear el momento, pero se está haciendo
tarde…
-Si, deberíamos irnos ya a casa.
-Esto hay que repetirlo.
-¡Estoy de acuerdo contigo Ainé! - dijo Ryan con tono
entusiasmado.
Nos acompañaron hasta la parada del autobús, y nos despedimos. Nos
dio pena que el día acabara, pero prometimos volver a quedar pronto.
Salían realmente bien. El grupo de Whatsapp me alegró la
vuelta a casa. Estuvimos hablando de tonterías. Y no se cómo, empezamos una
batalla de emoticonos. Cada uno tenía que poner uno, y el primero que repitiese
uno, se eliminaba. Yo me había pasado muchas tardes jugando a ese juego y Adam
al parecer también. Al final, los chicos nos amenazaron con echarnos del grupo
si no parábamos, así que tuvimos que hacerlo. Lo dejamos en un empate. Se
despidieron de nosotras, ya que al día siguiente tenían que volver a reunirse
con su manager para cerrar el trato del video clip que grabarían pronto.
Estaban muy emocionados con la idea de irse a Los Ángeles a grabar un video. Su
primer video clip.
Legué a casa sobre las once. No tenía ganas de hacerme la cena,
así que me hice una taza de chocolate caliente, era raro, yo, tomando chocolate
caliente. Rara vez pasaba eso. Me senté en el sillón, me tapé con una manta y
me puse a escuchar “Taking over me”, una de las canciones de los chicos.
Me desperté a las diez, bueno, más bien, alguien me despertó….
-¡Buenos días dormilona! - dijo un Tyler sonriente.
-Hola grandullón. ¿Qué haces despierto a estas horas? ¿Estás
enfermo? ¿Te encuentras mal?
-No, simplemente quería pasar el día con mi mejor amiga, y tenía
ganas de que empezase ya.
-Bueno, pues manos a la obra.
Me encontraba de tan buen humor, que nada más desayunar, salimos
a hacer ejercicio un rato. Correr por las mañanas era una buena forma de despejar
la mente, y de disfrutar del buen día que hacía.
Cuando creímos que estábamos lo suficientemente cansados como
para descansar, fuimos a casa. Tyler, como el gran caballero que era, dejó que
yo me duchase primero. Cuando salí de la ducha, mi ropa no estaba allí. Simplemente
había una camiseta grande de Tyler. ¿En serio? ¿Bromitas por la mañana?
-¡TYLER! ¿Dónde está mi ropa?
-No sé, tú sabrás dónde la has dejado - oí que me hablaba desde la
que se había convertido en su habitación.
La única toalla que me había dejado era tan pequeña que no me
serviría de nada… ¿Tanto me relajaba la ducha que no me daba cuenta cuando
alguien entraba y se llevaba mi ropa? Evidentemente la respuesta era sí.
-¡Tyler! ¡Dame mi ropa o tendremos un problema!
-El problema lo tendrás tú, porque yo no tengo ninguno ahora
mismo.
-Anda, dame mi ropa por favor.
-Está bien, te la daré si vienes a por ella.
-Ni en sueños voy hasta allí desnuda.
-Usa mi camiseta.
-Me las vas a pagar señorito.
Me sequé como pude con aquella toalla diminuta y me puse la
camiseta de Tyler. Al menos me tapa lo necesario para no ir haciendo un striptease.
-¿Por qué me haces esto? – dije entrando en la habitación. Me quedé
quieta, al ver que en el pasillo estaba tirada toda su ropa… mala señal. En mi
mente hubo una batalla para decidir si entrar o darme media vuelta. Al final, el
bando que defendía entrar en la habitación se proclamó vencedor, así que decidí
entrar.
Ahí estaba, tumbado en la cama, tapado con la sábana y con mi
ropa entre sus manos.
-¿Qué haces así? ¡Tapate un poco!
-¿Por qué? ¿Te molesta?
-Un poco, si.
-¿Y eso? ¿Te pone… nerviosa?
-¡Cállate y dame mi ropa!
-Aguafiestas. Toma, ahí la tienes.
Echó mi ropa a los pies de la cama, y salí corriendo para que no
me la volviera a quitar. Cuando terminé de vestirme, volví a la habitación.
Seguía en la misma postura en la que le había viso cuando me fui, pero esta
vez, estaba jugando con una pulsera. Era una pulsera marrón y verde que me
sonaba mucho… pero ahora mismo no caía dónde la había visto antes.
Cuando atravesé la puerta, escondió la pulsera y sonrió. ¿Por qué
había escondido aquella pulsera? ¿Qué tenía que no quería que yo la viese? Me sentó
bastante mal que me ocultase una pulsera, una maldita pulsera.
-¿Y esa pulsera?
-¿Qué pulsera? – dijo intentado parecer intrigado.
-Con la que estabas jugando antes de que yo entrara en la
habitación.
-Ah, eso. No es nada, sólo es una pulsera.
Empezaba a molestarme que le quitara importancia al asunto,
cuando el que me estaba ocultando algo era él.
-Si, sólo una pulsera. Entonces dime, ¿por qué la escondes?
-En serio, sólo es una pulsera. No te preocupes, no es nada, de
verdad.
-Tyler, si sólo es una pulsera que no significa nada, déjame
verla.
Se notaba que no quería dejarme que la viera, pero al final cedió
y me dejó verla.
-Esta pulsera…me suena…. ¡Ésta pulsera se la regalé yo a
alguien!
-¿Eh? No, no, no puede ser. Esa pulsera es mía.
-¿Dónde he visto yo antes esta pulsera? Déjame ver…
Me fui a mi habitación, directamente a los armarios, dónde tenía
pegadas fotos de mis amigos, familia, cantantes favoritos, dibujos hechos por
mí…
Tyler se puso rápidamente unos calzoncillos y vino detrás de mí.
-¡CLARO! ¡Ésta es la pulsera de Andrea! Recuerdo que la llevaba
cuando fuimos al cine, que se le desató y tuvimos que buscarla por le suelo. Y
si es suya… ¿por qué la tienes tú?
-Eh… si, bueno… es una larga historia.
-Bueno, tengo todo el tiempo del mundo. Pero por favor ¿puedes
no estar tdoo el día sin camiseta y sin pantalones? Gracias.
-Voy a ducharme, al salir te cuento lo que me has pedido.
-Vale, pero date prisa. No pienso moverme de aquí hasta que me
lo cuentes. Sabes que no me canso de esperar.
Tyler se tomó su tiempo para ducharse. Mientras, miré el móvil.
Tenía 157 mensajes de Whatsapp. Les había cundido la mañana a los “Gansos y CÍA”.
Me dio tiempo a leer todos los mensajes y de desearle suerte a los chicos para
la reunión. Por fin, salió Tyler de la ducha…
Deje que se vistiera y nos sentamos en la cama.
-Estoy preparada para escuchar lo que me cuentes.
-¿Estás segura de que quieres saberlo?
-Muy segura. Venga, deja ya los secretismos y cuéntamelo, que me
voy a hacer vieja antes de que me lo cuentes.
-Pues… Cuando fuimos a comer con Irene y Andrea, cuando
desapareciste…
-Si, me acuerdo de eso.
-Irene fue a buscarte y yo me quedé con Andrea por si volvías.
-Hasta ahí lo entiendo. Sigue.
Estaba demorándose mucho. No parecía que le costase mucho contármelo.
Es más, parecía divertirle todo esto.
-Estuve hablando con Andrea y… bueno….yo estaba triste porque
había hecho que te sintieras mal y… ella intentó consolarme. Estuvimos hablando
y…
No, no podía creer lo que iba a venir a continuación.
-Bueno, supongo que ya te imaginarás cómo acaba la historia… ¡No
lo hice con mala intención! Simplemente… estaba ahí cuando…
-¿Cuándo lo necesitaste? – eso fue todo lo que conseguí que
salieran de mis labios. Seguía atónita.
-¡Si! Bueno, no precisamente…
-¿La utilizaste como un pañuelo? – ahora lo que salía de mí eran
acusaciones hacia él y su forma de actuar. No podía creer lo que había hecho. No
con Andrea. No con mi amiga.
-¡No, no! Simplemente… nos besamos, Luego estuvimos hablando y
me confesó que yo le había gustado desde hacía bastante tiempo pero como me
tuve que ir a Italia y perdimos el contacto…
-Pero ahora estás aquí.
-Eso fue exactamente lo que me dijo después.
-¿Y te quedaste con su pulsera, así porque sí?
-No… erm… verás…
-Al grano Tyler.
-Ayer no fui exactamente a casa de Miguel…
-¿Me estás intentado decir que te has acostado con Andrea?
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¡HOLA!
ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A ANDREA. TE QUIERO LIMÓN.
SIENTO TARDAR TANTO EN SUBIR CAPÍTULO. HE TENIDO PROBLEMAS CON EL ORDENADOR. ESPERO QUE NO VUELVA A SUCEDER.
¡MUCHAS GRACIAS POR LEER, DE VERDAD!
Ainé
@annie_aine




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