domingo, 6 de enero de 2013

Capítulo 4


Estábamos en shock. Era el chico al que habíamos saludado desde el autobús. Habíamos coincidido con él y además, se había acercado a nosotras para saludarnos en persona. Teníamos dos opciones: a) asustarnos y b) creer que era simpático.

-Ehhh…si, si, claro. ¡Hola!- dijo Irene (siempre había sido menos tímida que yo).

-¡Hola!- dije yo casi sin darme cuenta.

-¡Qué casualidad que estéis aquí! ¿Puedo sentarme con vosotras?

En ese momento, sonrió. La cazadora de cuero era un punto a su favor.



-Sí, claro, no hay problema.

-Bueno, me presento. Me llamo Andy- dijo mientras nos daba dos besos a cada una.

-Yo soy Irene.

-Y yo Ainé.


No podíamos dejar de mirarle….¡Tenía unos ojos preciosos! ¿Y esos ricitos? Madre mía.

-¿Ainé? ¿De dónde es?

-Es celta. Y no, mis padres no son vascos.

-¿Cómo sabías que iba a…?

-Siempre me dicen lo mismo- dije con una sonrisa.

-Pues me gusta. Es bonito.

-¡Gracias! Y…no sé….¿cuántos años tienes?

-Tengo diecisiete pero cumplo los dieciocho en un mes.¿Y vosotras?

-Tenemos dieciséis. A ella le queda mes y medio para cumplir diecisiete y a mi, seis meses- dijo Irene.

-¿Los tenéis contados?

-Más o menos- respondí yo.


De repente, sonó un móvil. Era un i-phone, así que sólo podía ser suyo.

-¡Ay, disculpad! Es mi móvil. Tengo que cogerlo, perdonad.

-Tranquilo.


Se fue afuera de la tienda, porque dentro había mucho ruido.  En el momento en el que Andy salió, empezamos a hablar de él.

-Irene, no para de mirarte. No lo niegues.

-¿Qué? ¡No deja de mirarte a tí!

-Venga, claro, como siempre.

-Todo tuyo, además, no lleva dilatas (dilataciones). Así que todo tuyo. Además, tiene el pelo medio rizado, hacéis buena pareja jajajaja.

-Lo que tú digas ¬¬

Justo en ese momento entró Andy.

-Lo siento chicas, pero tengo que irme. ¿Tenéis twitter?


Irene y yo nos miramos porque habíamos puesto algunos tweets que iban sobre él.


-Errrmm…

 Gran fallo. Pero Irene se adelantó:

-Danos el tuyo y ahora después te seguimos, ¿vale?

-Sí claro.


Nos apuntó su twitter en una servilleta.

-Bueno chicas- dijo mientras se despedía de nosotras –un placer haberos conocido.

-¡Igualmente! – dijimos a la vez Irene y yo.

-¡Hasta otra!

-¡Adiós!

-¡Adiós!


No borramos nuestros tweets porque en ellos simplemente contábamos la anécdota del “misterioso chico” que nos había saludado desde la parada de autobús. Empezamos a seguirle y a los dos minutos, teníamos una mención: “Siento haberme ido tan rápidamente. La próxima vez, invito yo a los cafés, @Irene_Blue y @annie_aine  ¿o podría decir señoritas Somerhalder? ;) “. Las dos empezamos a reírnos como dos tontas. A mí me encantaba que la gente pusiera las menciones al final o en medio, ya que al menos esa persona se molestaba en escribir, no le deba a responder y ponía lo primero que se le venía a la cabeza. Irene, por su parte, se reía de lo de “señoritas Somerhalder” ya que eso demostraba que el chico se había fijado. Esto, definitivamente era un buen día.



------------------------------------------------------------------------------------------------------------

BUENO, ESPERO QUE OS ESTÉ GUSTANDO LA HISTORIA.

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!

YA SABÉIS, DUDAS, COMENTARIOS: @annie_aine


2 comentarios:

  1. Esta muy linda no conosco bien a los chicos de Lawson y me encanta su musica y tu novela me va a servir para acordarme de los nombres pero se ve que va a estar muy buena :)
    @mayrajblove

    ResponderEliminar